Logística en México: el reto de ganar productividad en una cadena cada vez más exigente


La logística dejó de ser únicamente una función operativa para convertirse en un factor estratégico para la competitividad de las empresas.
En México, su relevancia es evidente: durante 2024, el autotransporte movilizó 572 millones de toneladas de mercancías, equivalentes al 58.3% de la carga nacional. Además, este modo de transporte representó 76.1% del PIB del sector transportes, correos y almacenamiento y generó más de 2.3 millones de empleos directos. (SIDOF). Estas cifras muestran la magnitud del sector, pero también ponen sobre la mesa una pregunta: ¿qué tan preparada está la cadena logística para responder a las nuevas exigencias de las empresas?
Una operación bajo presión. Uno de los principales desafíos está en la necesidad de elevar la productividad sin perder flexibilidad. La infraestructura, los costos de operación, la disponibilidad de unidades, la tecnología y el talento son factores que interactúan entre sí. Resolver uno de ellos de manera aislada no necesariamente genera una mejora integral.
Un ejemplo es la renovación de flotas. La información sectorial reporta una antigüedad promedio de 19.3 años en los camiones de carga, lo que convierte la modernización vehicular en un reto que involucra mucho más que adquirir nuevas unidades: implica evaluar financiamiento, mantenimiento, seguros, combustible, tecnología y costo total de operación. (Cluster Industrial)
Para las empresas transportistas y para quienes les ofrecen productos y servicios, esto genera nuevas necesidades de información:
¿Qué factores determinan realmente la decisión de renovar una unidad?
¿Qué soluciones tienen mayor valor para cada tipo de operación?
¿Qué barreras están frenando la modernización?
¿Cómo están evaluando las empresas el costo frente al beneficio de incorporar nuevas tecnologías?
Digitalización: más datos, pero también mejores decisiones. La transformación digital representa otra oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío.
Herramientas de telemetría, sistemas de gestión de flotas, trazabilidad y analítica permiten generar grandes cantidades de información. Sin embargo, tener más datos no significa automáticamente tomar mejores decisiones.

El verdadero reto está en identificar qué información es relevante para cada operación y cómo utilizarla para mejorar rutas, mantenimiento, utilización de activos, tiempos de entrega y costos. En este sentido, la integración entre manufactura, inventarios y transporte, apoyada por inteligencia artificial y análisis de datos, ha sido señalada como una vía para fortalecer la resiliencia y competitividad de las cadenas de suministro en México. (Cluster Industrial)
La brecha: conocer la operación no siempre significa conocer al mercado. Para las empresas que participan en el ecosistema logístico, existe otra dimensión del reto: comprender las necesidades de quienes utilizan sus productos y servicios.
Un proveedor de tecnología puede conocer perfectamente las capacidades de su plataforma, pero necesitar información sobre qué funcionalidades son realmente prioritarias para sus clientes B2B.
Una financiera puede ofrecer esquemas para renovación de flota, pero requerir mayor conocimiento sobre las condiciones que determinan la decisión de compra de un transportista. Un fabricante puede desarrollar nuevas soluciones para gestión de flotas, pero necesitar identificar qué segmentos presentan mayor potencial de adopción.
La pregunta cambia entonces de: “¿Qué podemos ofrecer?” a: “¿Qué necesitan realmente las empresas y qué factores determinan sus decisiones?”
Investigación B2B para convertir información en oportunidades. En un sector tan dinámico, la investigación de mercados permite complementar los indicadores operativos con información directa de las empresas.
Un estudio estructurado puede ayudar a:
Dimensionar mercados: estimar el tamaño y potencial de segmentos específicos.
Analizar la demanda: identificar necesidades actuales y oportunidades de crecimiento.
Entender la voz de las empresas: conocer problemas, expectativas y criterios de decisión de los participantes del sector.
Realizar benchmark: comparar propuestas, servicios y posicionamiento frente a otros participantes.
Evaluar pricing: entender percepción de valor y disposición a pagar.
Esta información permite pasar de una visión general del sector a una comprensión más específica de dónde están las oportunidades y qué condiciones deben cumplirse para aprovecharlas.
El reto es conectar operación, información y estrategia. La logística mexicana tiene una función crítica dentro de la economía y enfrenta simultáneamente retos de infraestructura, renovación de activos, digitalización y productividad. El propio Programa Sectorial identifica la necesidad de fortalecer la infraestructura logística y adaptar el sector a nuevas condiciones comerciales. (SIDOF)

Ante este escenario, las empresas no solo necesitan operar de manera eficiente; necesitan entender hacia dónde se está moviendo el mercado y cómo están cambiando las necesidades de sus clientes B2B.
En MGR ayudamos a las organizaciones a transformar información de mercado en conocimiento accionable mediante investigación B2B, estudios de demanda, dimensionamiento de mercados, benchmark, pricing y análisis de la voz de las empresas.
Porque en logística, mejorar la operación es importante; entender el mercado que la demanda puede marcar la diferencia.




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